5 min read

Mi truco infalible para ahorrar más

No es un consejo financiero. Es lo que hago.
Mi truco infalible para ahorrar más

No me considero una persona derrochadora. Nunca he tenido vicios caros..

Tampoco es que sea un tacaño. De hecho, cuando voy a comprar algo, aprecio y valoro las cosas de calidad (que no el lujo) y no me duele pagar más si el producto lo merece.

Mi "relación con el dinero" es algo que quiero tratar más en profundidad en otra ocasión, pero hoy te voy a explicar una técnica muy sencilla que vengo aplicando desde hace unos años y me funciona de maravilla para:

  1. Aumentar mis ahorros.
  2. No comprar cosas que no puedo permitirme.
  3. Reducir el sentimiento de culpabilidad cuando compro algo que no necesito.

Llamarlo técnica es muy osado por mi parte. Es más bien un truco barato (pero eficaz) para convertir nuestros impulsos de compra en ahorros. Algo que nuestro "yo del mañana" sin duda nos agradecerá.

La cosa es que no me gusta gastar en cosas que no necesito, pero tenemos mecanismos cerebrales muy cabrones que van a su bola, y de vez en cuando acabo cayendo en las afiladas garras del consumismo.

Por lo menos, quiero creer que soy consciente de lo absurdo del asunto y que sé que es mi cerebro saboteándome y generándome ese deseo innecesario.

Para que esta técnica funcione, lo primero es saber detectar cuándo estás comprando algo porque lo necesitas y cuándo lo haces para calmar esa sed de consumir.

Te pongo un ejemplo:

Hace unas semanas tuve que comprarme unos tejanos nuevos porque tenía 2 y uno de ellos se me había vuelto a romper por enésima vez y ya llevaba demasiados remiendos.
Esa compra no fue motivada por un "deseo estúpido".
Por lo tanto, guay, adelante con ella.

Y sin reparar en gastos, porque desde hace un tiempo, cuando tengo que comprar ropa, estoy comprando cosas más caras, pero de mejor calidad, e intentando que sean de marcas con una buena ética detrás, porque es bastante vomitivo el sector textil en general.
Podría comprarme unos tejanos de 40€ como he hecho muchos años, pero he pagado muy a gusto 80€ en Capitán Denim, porque vi que estaban fabricados en España y porque es una marca que apuesta de verdad por la sostenibilidad, no de boquilla.
(Por cierto, tienen programa de referidos así que el enlace anterior lleva mi código. Creo que tienes algún descuento, si te interesa).

Compra necesaria, razonada, y para adelante sin remordimientos.

Y ahora te pongo el ejemplo contrario, donde verás la técnica en acción:

El otro día vi a David B. Gil (mi autor favorito, por cierto) compartir en Twitter su nuevo teclado y mi cerebro entró en modo: "Lo quiero".

¿Necesitaba renovar mi teclado? No.
De hecho, tenía un buen teclado mecánico, y de la misma marca que el de David.

Pero estos impulsos son irracionales. No valía la pena darle vueltas ni intentar justificar lo injustificable. Estaba claro que esta compra era un "deseo estúpido e innecesario".

Así que simplemente puse en práctica mi técnica y... lo compré. 🤣

Mi nuevo, flamante e innecesario teclado: el Keychron K4 HE,

Y dirás: "Joder, pues vaya mierda de técnica".

Oye, te recuerdo que la técnica no es para reducir los arrebatos de comprar mierdas.

Lo que te he dicho es que me permite ahorrar más.

¿Cómo? Pagando el doble.

Es decir, el teclado me costó 130€. Pues pillé otros 130€ y los metí en mi fondo de Indexa Capital, que es donde tengo mis ahorros.
(Disclaimer: Si entras desde mi enlace, a ti y a mí nos liberan de comisiones de 15.000€)

También serviría meterlo en Bitcoin, en el fondo de tus hijos o cualquier otra cosa en la que estés invertido. La cuestión es no tener disponible esa cantidad.

Esto lo hago cada vez que me enfrento a una compra que sé que es compulsiva o que es por puro capricho.

Te pongo otro ejemplo: El otro día me compré unas luces de neón para que el fondo de los vídeos de Youtube quede más molón. 220€ la broma. Es algo que me hacía ilusión pero totalmente innecesario. Pues venga, 220€ que se suman a la cuenta de Indexa Capital, listos para disfrutar en mi jubilación.

Y así con todo:

  • ¿Quieres renovar móvil y te planteas gastarte 1.000€ (o lo que sea)? Prepara otros 1.000€ para ahorrarlos.
  • ¿Te vas a comprar un videojuego de 60€? Te va a costar 120€.
  • ¿Esa irresistible oferta de Black Friday de algo que no necesitas pero es una buena oportunidad? Igual de buena es la oportunidad para ahorrar esa cantidad.

No es un doble coste real, obviamente, pero sí que a corto plazo, en la cuenta que usas para el día a día, ese dinero desaparece.
Y eso hace que te pienses dos veces si merece la pena comprarlo.

No te voy a engañar. En mi caso, no suelen irse las ganas de comprar algo, pero psicológicamente tiene un efecto apaciguador en el sentimiento de culpabilidad que suele venir después de la compra.

Si tienes el dinero para afrontar la compra, lo tienes para pagar el doble sin que duela.
Y si duele, es que quizás no podías afrontar esa compra y te estabas viniendo un poco arriba.

Puedes jugar con tantas variantes como quieras. Por ejemplo, a veces, cuando tengo la sensación que la compra es tremendamente estúpida, hago la aportación del doble, para "castigarme" más. Es decir, si algo me cuesta 50€, aporto 100€ directamente a la cuenta de ahorros.

Allá cada cual con sus reglas caseras.

Hasta aquí mi no-consejo financiero ;)


Novedades y anuncios

Además de venir a presumir de teclado nuevo, aprovecho para comentarte algunas novedades pasadas y futuras:

  • He publicado un vídeo sobre "Por qué sigo con clientes cuando puedo vivir de mis propios proyectos".
  • El miércoles 3 de diciembre a las 19:00h, estaré en una mesa redonda de Sabandijers con Carmen Miravalls y Rafa Ramos hablando de "trabajar menos y cobrar más".
    No hay enlace aún, y tampoco sé si será en abierto o solo para miembros del club. Informaré por Twitter cuando tenga novedades.
  • He decidido cerrar puertas. No puedo asumir más clientes ahora mismo.
    A raíz del experimento de Google Ads entraron 2 clientes de forma directa, y se ha sumado otro más esta semana (de forma indirecta pero gracias a ese mismo vídeo).
    Como ya he comentado recientemente, los clientes se me están llevando la poca disponibilidad que tengo. Y mi prioridad a largo plazo siguen siendo mis proyectos propios, porque pueden convertirse en fuentes de ingreso mucho más escalables y "pasivas" que lo que me ofrece la faceta de freelance. Así que no quiero cometer el error de llenarme toda la agenda con trabajo de clientes.
  • Hablando de agenda, últimamente estoy teniendo reuniones por encima de mis posibilidades.
    En mi defensa diré que no todo son "reuniones de curro".
    En noviembre ha habido un par de grabaciones de podcast, algún evento que no me quería perder y 3 cafés virtuales.
    Aún así, no estoy acostumbrado. Para mí es demasiado tute una agenda así:

Cajón de sastre

Vuelve por segunda vez este apartado para recopilar algunas cositas que me han parecido interesantes últimamente:


Gracias por leer.
Sergi Ruiz, desde la cueva.